Las renovables, en su contexto

Tenemos que apostar por un futuro sostenible, pero también por uno realista

Imagen de un parque eólico, a una mitad; a la otra mitad, una ciudad de noche completamente iluminada

Elaboración propia. Fuente de las dos imágenes: Pixabay

Elaboración propia. Fuente de las dos imágenes: Pixabay

Las renovables son el futuro: una energía limpia que no genera residuos y que obtenemos de forma natural. Sin embargo, tenemos que considerarla en su contexto. Hoy en día, no podemos depender únicamente de ellas, por más que el Pacto Verde quiera producir emisiones negativas a partir de 2050.

Muchas veces habremos oído a la gente gritar cosas como: «¡Hay que apostar más por las renovables», pero, ¿hasta qué punto es viable depender únicamente de renovables en un gran núcleo urbano, por ejemplo?

Vamos a verlo...

Datos de consumo y demanda

Imagen de una bombilla encendida, con bombillas desenfocadas de fondo

Fuente: Pixabay

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Menor población = menor gasto

Suena obvio, pero en las áreas de menor población hay un menor consumo eléctrico. ¡Pero ojo! No hablamos solo de consumo total, sino de consumo por familia. Si juntamos los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares del INE y el Censo de Población de Viviendas, vemos claramente cómo los grandes núcleos urbanos tienen una intensidad por hogar mucho mayor.

En el mapa de arriba, vemos cómo las Comunidades Autónomas de mayor población son las que más demanda energética tienen, como es lógico.

Ciudad de noche muy iluminada

Fuente: Pixabay

Fuente: Pixabay

¿Quiénes pueden vivir con más renovables?

Tenemos que destacar el caso de la isla de El Hierro, que ha llegado a tener periodos de 100% de cobertura eléctrica renovable durante semanas. Excepcional es también el caso de Galicia, una de las Comunidades Autónomas que más energía demanda, pero también es una de las que más energías renovables genera. Según Pablo Fernández Vila, el director general de Planificación Energética y Minas, casi el 85% de la energía eléctrica generada en Galicia procede de fuentes renovables. Pero tengamos en cuenta que Galicia tiene poca industria intensiva y una fuerte hidráulica y eólica. Es un ejemplo de cómo, con la infraestructura necesaria, se puede dar mucho uso a las renovables.

Entonces, si Galicia está bien, los demás núcleos urbanos también, ¿no?

Ni por asomo. Pensemos ahora en Madrid. En 2022, la capital española demandó alrededor de 27.000GWh, pero únicamente produjo en torno a 397GWh de energía renovable. ¡No llega ni al 3% del consumo regional!

Ese enorme déficit se cubre con importaciones y con la red nacional, haciendo que gran parte de la energía generada por otras Comunidades Autónomas vaya hacia Madrid. Haría falta una reestructuración casi completa, a la cual se sumarían los problemas de espacio. Veámoslo de forma más visual:

En este gráfico de barras vemos las 10 Comunidades Autónomas más pobladas de España con su demanda y producción energética. Además, si pasamos el cursor por encima, podemos ver su densidad de población. Este último dato es el más relevante para lo que nos atañe: hay una clara correlación entre densidad de población y producción de energía. Las Comunidades Autónomas que más producen son aquellas con una densidad de población inferior a 100 habitantes por kilómetro cuadrado, mientras que las que más demandan son las que superan dicha cifra.

Hay dos excepciones a esta regla en el gráfico: Por parte de la producción tenemos a Cataluña, que tiene una muy alta densidad de población y genera en torno al 15% de la energía total del país. Esto ocurre porque la población está muy concentrada en Barcelona y porque Cataluña cuenta con un mix nuclear muy potente, generando cerca del 60% de la electricidad de la región.

Por parte de la demanda, tenemos a Andalucía, que pese a tener una densidad de población inferior a los 100 habitantes por kilómetro cuadrado, no tiene los recursos necesarios para una buena fuente de energías renovables. Galicia y Castilla y León tienen unos recursos hidroeléctricos extremadamente productivos, mientras que Andalucía no tiene este privilegio. Puede instalar mucha solar, sí, pero la solar produce menos GWh que la hidráulica o la eólica. Y los parques eólicos andaluces, aunque existentes, tampoco tienen tanta eficiencia como los del noroeste.

Imagen de Madrid de noche, con haces de luz de coches

Madrid nocturna. Fuente: Pixabay

Madrid nocturna. Fuente: Pixabay

Imagen de la Sagrada Familia desde la lejanía

La Sagrada Familia de Barcelona. Fuente: Pixabay

La Sagrada Familia de Barcelona. Fuente: Pixabay

Imagen de Plaza España en Sevilla

Plaza España de Sevilla. Fuente: Pixabay

Plaza España de Sevilla. Fuente: Pixabay

Límites e impactos de las renovables

Paneles solares cuando está cayendo el sol

Fuente: Pixabay

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Molino de viento ensombrecido

Fuente: Pixabay

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Paneles solares al atardecer

Fuente: Pixabay

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Planta de energía hidráulica

Fuente: Pixabay

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Hay que tener en consideración también los requisitos que pueden llegar a requerir las renovables para su implementación. Vamos a hablar de las tres más populares, empezando con la eólica:

Como ya vimos con Andalucía, se necesitan vientos constantes y suficientemente intensos, por no hablar de que requiere de enormes superficies abiertas o zonas elevadas. Estas instalaciones, además, pueden llegar a entrar en conflicto con actividades agrícolas, ganaderas o espacios naturales protegidos.

Y, en menor —aunque relevante— medida, existe el riesgo de colisión para aves y murciélagos, la alteración de rutas migratorias y perturbaciones por ruido o sombras móviles, pudiendo llegar a afectar a la biodiversidad.

En cuanto a la solar, tanto fotovoltaica como termosolar, también hay que tener en consideración la demanda de superficies amplias y, en este caso, relativamente niveladas. Evidentemente se depende de una irradiación solar suficiente, que difiere por región.

La solar, además, es capaz de crear cambios microclimáticos locales en pequeñas medidas, variando la temperatura del terreno y pudiendo tener efectos térmicos sobre fauna cercana.

La hidroeléctrica, como vimos, necesita de ríos con suficiente caudal y desnivel. Un gran potencial si se tiene —caso de Galicia— y muy poco si no se tiene —caso de Andalucía—. No obstante, la hidroeléctrica también altera el régimen natural del río y puede obstaculizar la migración de peces, además de cambiar la composición de especies y calidad del agua.

En general, se pierden los ecosistemas fluviales originales.

Las renovables nos abren las puertas a un futuro libre de emisiones, pero no podemos pretender que únicamente las renovables nos sustenten. Al menos, no hoy en día.

Estas energías son limpias, desde luego, pero tenemos que conocer sus limitaciones y sus requisitos previos. Si pretendemos llegar a ese futuro sin emisiones, debemos asegurarnos de que ese futuro siga teniendo energía en una dosis estable. Ciudades como Madrid difícilmente podrían llegar a sustentarse únicamente en renovables, mucho menos si le demandamos a esas ciudades producir la energía. Casos como El Hierro o Galicia, si bien son muy buenas señales, juntan muchos factores favorables para el buen desarrollo de las renovables. Y es ahí donde está la clave: el buen desarrollo.

Hay que apostar por un buen mix. Cataluña lo tiene con su energía nuclear, que también es una energía limpia, y eso es lo que necesitamos: una base sólida de energía no-volátil y un complemento de energías renovables que nos eliminen la máxima cantidad de emisiones de carbono posibles.

Un horizonte que va desde la playa hasta unas montañas, al fondo de la imagen

Fuente: Pixabay

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